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Definir para innovar. 2ª Fase del Design Thinking

En el segundo post de esta serie dedicada al Design Thinking, toca hablar de la segunda fase de este proceso: la definición. Y es que definir para innovar supone encontrar un problema o situación al que dar respuesta. Las claves de esta fase son, por tanto, analizar, sintetizar y empezar a tomar decisiones.

De empatizar, a definir para Innovar

Como ya comentamos en el post anterior (Empatizar para innovar) de esta serie dedicada al Design Thinking, lo primero que hemos de hacer es ponernos en la piel de los usuarios, y vivir las experiencias como si fuéramos ellos. A partir de ahí, hemos de recoger toda la información que sea posible, para poder dar paso a la siguiente fase: el análisis, que es lo que nos permitirá definir para innovar.

Dicho de otra manera: para poder pasar de la divergencia en la que hemos estado inmersos durante la fase anterior- en la que hemos recogido mucha información-, es momento ahora de pasar a una de convergencia, donde la selección de los datos más relevantes es fundamental.

¿Por qué damos tanta importancia a la fase de la Definición?

Resumir la información recopilada en la fase anterior y extraer algunas conclusiones nos va a permitir sentar las bases del proceso. En otras palabras:

  • La definición nos ayuda a establecer un marco de trabajo,
  • También nos permite poner foco en el problema a analizar,
  • Y se convierte en una guía que nos permite ser más creativos

Una vez analicemos los resultados, hemos de fijarnos en que las conclusiones sean breves, específicas e inspiradoras.

La definición nos va a ayudar tanto a entender la experiencia de los usuarios, como a identificar sus necesidades.

Algunas herramientas que podemos utilizar en la fase de definir para innovar:

Una vez que hemos recopilado todos los datos, viene una de las partes más cruciales: entenderlos para poder extraer todo el valor. ¿Cuál es el primer paso? La categorización.

Para poder conocer realmente cuáles son las necesidades, problemas, deseos, o acciones de nuestros usuarios, hay que identificar las frases literales que nos han dicho acerca de esto, y analizando al detalle lo que nos han dicho: el motivo es la clave, porque es lo que afecta al usuario.

Mural / Pizarra:

Consisten en colocar post-it con la información, por ejemplo, en un mural o en una pizarra, de manera que sean visibles para todo el equipo y siempre con una máxima : una única idea por cada post-it. Esto nos permitirá visualizar mejor las ideas y agruparlas por temáticas.

En esta fase es muy importante fijarse en los pequeños detalles, en lo que dice o hace un usuario, y en cómo lo dice o hace. Estos pequeños detalles como, por ejemplo, un cambio de actitud del usuario (emoción, sorpresa, enfado, alegría….) pueden ser muy reveladores, y esto lo sabremos gracias a las notas tomadas en la fase anterior.

Una vez agrupadas, seguimos analizando los post-its para extraer cuáles son esos pains (es decir, lo que les «duele» a nuestros usuarios), y cuáles son sus gains (esto es, lo que ansían o anhelan conseguir).

Mapas mentales y Mapas visuales:

Son diagramas usados para representar palabras, ideas, tareas, conceptos que están conectados entre sí a través de una idea central. No sólo son válidos para asociar ideas, sino también para extraer y memorizar la información, de ahí que también se usen mucho a la hora de estudiar o de prepararse un discurso.

¿Cómo se realizan los mapas mentales y visuales? Partiendo de una idea central (que se suele poner en el centro) y, a partir de ahí, enlazándola con otras ideas que vayan surgiendo… lo importante es categorizarlas en función de su importancia o jerarquía (para ello, nuestra recomendación es usar diferentes colores que te ayuden a identificar cuáles son los pensamientos secundarios).

CURIOSIDAD: ¿Sabías que el inventor de los mapas mentales fue el psicólogo y escritor Tony Buzan?

Personas

Para poder localizar bien ese foco de acción (tan necesario para poder abordar la siguiente fase), es muy importante hacer unas «fichas» de cómo son nuestras personas. Para ello, el primer paso es ordenar todos los datos localizados en la fase anterior (empatía) y así poder localizar los perfiles de los usuarios para los que estamos diseñando.

Es importante tener en cuenta que, cuando hablamos de «personas» en Design Thinking, no lo hacemos sobre personas reales, sino de arquetipos o personajes que sí describen comportamientos reales. Esto nos ayuda a identificar patrones, a tener en cuenta factores emocionales y, a fin de cuentas, a recrear situaciones.

¿Qué hemos de tener en cuenta a la hora de crear nuestros perfiles de «personas»? Es necesario pensar en, por ejemplo: datos demográficos (edad, sexo…) y geográficos (es importante saber de dónde es y/o dónde reside), cuáles son sus objetivos y miedos, cuáles son sus hábitos, etc.

Ejemplode "personas" o arquetipos realizado con la herramienta MIRO
¿Cómo identificar a nuestros arquetipos o «personas»? Éste es un ejemplo de cómo podría hacerse con la herramienta MIRO

Detalles importantes de esta segunda fase (definir para innovar) que pueden invalidar nuestro proceso de Design Thinking

Ya lo hemos comentado previamente. La definición es, seguramente, una de las fases más relevantes y delicadas de un proceso de Design Thinking. Si no definimos correctamente el problema al que queremos dar respuesta, iremos arrastrando este error durante las siguientes fases. Y, si no nos damos cuenta a tiempo, todo el proceso se verá afectado.

¿Cuáles son los principales errores en los que podemos caer durante la fase de definición?

  • No haber entendido el problema correctamente. Esto puede ocurrir por no haber conectado con los usuarios, ni empatizado con ellos, o bien, porque no hemos sabido ejecutar bien la investigación.
  • No hemos ejecutado bien el análisis: nos hemos podido ver desbordados por los datos y no hemos sido capaces de sintetizarlos correctamente. Quizás hemos pasado por alto datos relevantes para el usuario y su experiencia, y no hemos detectados sus pains/gains.

Aunque la parte positiva es que, si damos bien el resto de pasos, nos daremos cuenta relativamente pronto del error, y podremos poner remedio. Esto es posible gracias a que el Design Thinking es un proceso iterativo. Y, gracias a esta característica, podemos volver hacia atrás para poder re-definir el problema para poder innovar.

Si quieres saber más sobre Design Thinking, te invitamos a que nos sigas y a que leas los próximos posts de esta serie. El proximo estará dedicado a la fase 3: Ideación.

Y, recuerda, si estás inmerso en un proceso innovador y necesitas contar con ayuda, ¡contacta con nosotros y comentaremos los detalles!

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